miércoles, 8 de febrero de 2012

Chochantre

Chochantre
Hace un par de días, en casa, mientras le rogaba insistentemente a mi hijo que se callara, recordé una palabra que decía mi abuela. Es una de esas palabras que hoy ya casi nadie dice, una más de esas múltiples palabras que hoy se encuentran en peligro de extinción. Ella la decía muy a menudo, y a mí me encantaba oírsela pronunciar con esa gracia tan particular que le ponía a todo. La palabra es chochantre, en el Diccionario de la RAE la podréis encontrar, para definir otra cosa bien distinta a lo que ella quería decir, como sochantre. No sé bien cuál es el origen de dicha palabra. En Cádiz, en el Cádiz de cuando yo era niño, se solía escuchar en la voz de las personas más mayores. Y recuerdo que mi abuela la utilizaba para mandar a callar al niño/a que solía ser demasiado jartible, pesado, lo que se conoce también como mosca cojonera. Entiendo que hemos de evolucionar, y la lengua, como ente vivo que es, también debe hacerlo. Pero también pienso que esa evolución debería ir pareja con una pervivencia y conservación de esas cosas del pasado, a menudo intangibles, pero bien latentes en nuestra memoria. De lo contrario llegará el día en que habremos dejado atrás tanto y tanto de nuestros ancestros que ya no sabremos ni lo que somos. Cada día más adulterados, cada día más despegados de la Madre Tierra que nos vio nacer.
Hoy, mientras la escribía en el Word, me apareció subrayada en rojo, como un error. Y yo le digo al Word y a la madre que lo parió, con el debido respeto, que se vayan a hacer puñetas, que ninguna maquinita me va a decir a mí lo que debo o no debo decir.
Con todo mi amor para ella, mi querida abuela, allá dónde estés. 

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