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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Carcassonne

Una ciudad recostada sobre la colina, parda, galana, orgullosa.  Un difluir de murallas y calles que acarician la ribera. Un río de aguas mansas y un lecho de piedras luengas como las campanadas del atardecer. Un salto de agua humedece los ojos del milenario puente. Un meandro y en el meandro una pradera donde bañarse al sol.

Cuando te contemplo desde ese otro puente que nos comunica con el tumultuoso siglo XX, me pongo a pensar pendiente y siempre presente en tu solaz visión. Desde aquí pareces ciudad desierta, abandonada bajo los rayos del sol que se derraman sobre tus caderas, implacablemente, insolentemente. Solamente cabe escapar a su látigo a los pies de la ribera, bajo las sombras frondosas de los plátanos. Allá donde las parejas de enamorados y las familias van a retozar o a almorzar. Allá donde el río baja con caudal bravío.

Catarsis de cátaros y caballeros, confabulados contra comunes criminales cayendo con calumniosos comentarios contra ellos. Canta cántara cantarina. Cátara cautiva canta con candidez y que tu canto calle la causa criminal conspiradora, corona, iglesia, cruzada albigense, que quiere callarte cátara cautiva.

Luna en gibosa menguante. Ciudad colina adelante. Carcassonne cautivadora, coadyuvante hoy, corrompida hoy, cautiva hoy, en las manos del conspirador cochino comercio canalla que todo lo puede, que todo lo calla.

sábado, 1 de noviembre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo XVI


Domingo 17 de agosto: Ferrara, Vicenza, Sirmione.


Nuestro siguiente destino iba a ser Vicenza, ciudad a la que llegamos poco después de nacer el pomeriggio. Aparcamos el coche en Contrà Porta Santa Lucia, nombre con el que se denomina a numerosas calles en el Veneto. Esta calle es lugar idóneo para aparcar el coche, ya que se encuentra muy cerca del centro y de un bonito puente sobre el Fiume Bacchiglione.
Vicenza es una más de las numerosas ciudades bonitas del norte de Italia. Città que rebosa arte la mires por donde la mires, empezando por el hermoso puente que se encuentra en la Piazza XX Settembre. A pesar de ser un río pequeño, sus corrientes son fuertes y bucólicos sus meandros, adonde van a anidar patos y otras aves acuáticas y algunos pescadores prueban suerte con pequeñas cañas de bambú. Nada más llegar todo hacia presagiar que de aquella ciudad nos marcharíamos con muy buen sabor de boca.
Tras deleitarnos con la visión del río desde el hermoso puente, nos encontramos con la Piazza Chiericati, donde se encuentra el punto de interés más notable de esta ciudad; el Teatro Olímpico, del cual tengo que hablar con profunda tristeza, ya que nos tocó marcharnos de Vicenza sin tener la suerte de verlo. En primer lugar se debió a lo imprevisto de la visita a Vicenza, con lo cual no habíamos leído casi nada sobre ella. Y en segundo lugar porque cuando por fin nos enteramos de que el Teatro Olímpico era de necesidad perentoria su visita, era ya demasiado tarde, tan tarde que cuando llegamos, tras haber visto los monumentos más notables de la ciudad. Sí, vimos dos interesantes edificios en la Piazza Chiericati, pero, las cosas de la vida, preferimos seguir adelante, seguir conociendo la ciudad, hasta llegar finalmente, por un agradable dédalo de calles, hasta la Piazza dei Signori, la cual es toda una joya del gótico lombardo. En dicha plaza hay una heladería-cafetería, además bonita y con amable servicio, y su nombre es, si no me equivoco; ANTICO CAFFE SCRIGNI. Mientras degustábamos los helados sentados en una de las ventanas que dan a la bellísima piazza, el cielo se fue cubriendo de nubes, hasta el punto de que cuando salimos estaban comenzando a caer las primeras gotas. La Piazza dei Signori es de esas plazas que te dejan aturdido de tanta belleza como se puede reunir y admirar en tan limitado espacio.
De aquí, acompañados por una débil lluvia, tomamos rumbo hacia la Piazzetta Andrea Palladio. El recorrido por estas calles, por estas plazas y piazzette es verdaderamente encantador, además la lluvia realzaba aún más los tonos pastel de las fachadas, de los palacios y palacetes, de los numerosos rincones tentadores que ofrece esta città, como es el caso, en la Piazzetta Andrea Palladio, de la Pasticceria Sorarù Virgilio, una pastelería de las antiguas, más bien cara, eso sí, pero que, cuando menos, invita a que entremos para recrearnos con su decoración, sus pasteles… Un poco más adelante se encuentra il Duomo, y ese poquito más adelante que os comentaba lo hicimos gozando del soniquete de las campanas, que dan la hora con alguna conocida melodía clásica. Verdaderamente musicalidad como las campanas de Italia no lo hemos encontrado en ningún otro sitio. Su sonido no es estridente, no molesta ni lo pretende, es dulce, es melodioso e invita a que te sientes en un banco o te pares, mientras observas algún bello edificio, para disfrutar plácidamente de este regalo para los oídos.
Il Duomo es un bello ejemplo del gótico tardío lombardo, si bien no es, sin lugar a dudas, el edificio más destacado de Vicenza, para mi gusto es más interesante el interior que el exterior. Por otra parte el estado del tiempo nos invitó a contemplar con más detenimiento el interior del templo. Su interior presenta ese juego de policromías en la piedra tan característico de la transición del gótico al renacimiento del norte de Italia.
Desde aquí volvimos al lugar donde teníamos aparcado el coche, disfrutando de la belleza de la Via Andrea Palladio y sus numerosos soportales, que nos fueron dando cobijo, a lo largo del camino, de la lluvia que ya no dejaba de caer cada vez con más fuerza. Me marcho de Vicenza con la sensación de no haber disfrutado ni un 30% de las bellezas que ofrece esta ciudad. Cuando más adelante, ya con más tranquilidad pero muy lejos de ella, he ido comprobando cuántas cosas nos quedamos sin ver, de cuántas sin poder disfrutarlas, esa sensación se convierte en tristeza.

Nuestro último destino para el domingo 17 fue Sirmione, la cual se encuentra a poco más de una hora de Vicenza. Aquí llegamos en el crepúsculo del día, como tampoco íbamos bien informados dejamos el coche en el comienzo de la península, en el barrio de Colombare, y para llegar a la ciudad vieja de Sirmione nos tuvimos que pegar una buena caminata, que no es desagradable ni mucho menos, porque por el camino puedes ir alternando entre pasear junto al lago, donde disfrutas de una hermosa vista, si bien por lo avanzado del día apenas si se veía algo, o bien caminar por la larga avenida de acceso al castillo. La entrada a la ciudad vieja es impresionante, a través de una de las puertas del Castello, pero no sólo por ello sino también por la cantidad de coches que se encuentran aparcados junto a las paredes del mismo. Es el punto negro de Sirmione, aunque nosotros también formáramos parte de esa muchedumbre, la ingente cantidad de turistas que encuentras por todas partes. Pretender hacer una foto dentro de la ciudad vieja, sin que en el enfoque aparezcan más de tres o cuatro personas, creo que es tarea absolutamente imposible. Por otra parte, además de la enorme cantidad de visitantes, están las numerosísimas tiendas de recuerdos y restaurantes para turistas que pueblan todas y cada una de las calles, lo cual tampoco resulta agradable. Dejando a un lado todos estos inconvenientes, tras asimilar con el mejor humor posible todo ello y llegando a imaginar esta Villa del Garda sin tanta gente, Sirmione sería un lugar que merecería la pena visitar. Ahora que lo pienso, una vez que han transcurrido tantas semanas de aquello, habría sido mejor dedicarle más tiempo a Ferrara o a Vicenza, que te ofrecen lecciones de arte más placenteras, más instructivas, sin tanta adulteración como la Villa del Garda.

domingo, 19 de octubre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo XIV


Sábado 16 de agosto

Cremona, Pavia, Bergamo.


Dirigiéndonos por carreteras secundarias nuestra siguiente parada iba a ser Pavia. Del siguiente destino lo mejor fue el recorrido por estas bonitas carreteras secundarias. Si bien Pavia si que aparece en todas las guías de turismo de Italia, al contrario de lo que sucede con Cremona, la impresión recibida de ella fue, al menos para nosotros, muy negativa. Siento decirlo, porque teníamos buenas expectativas para la visita a questa città, pero la verdad es que nos fuimos muy desencantados. Nos pareció una ciudad sucia, destartalada, sin encanto, tal vez la única excepción, pero tampoco con un aprobado, la Università y los alrededores, las portentosas torres que la abrazan y poco más. Según entrábamos por la ciudad nos sorprendía lo feo que era todo lo que íbamos viendo, pero bueno lo dejamos pasar pensando que, como pasa en la mayoría de las ciudades, el extrarradio suele ser horroroso. Pero seguimos adentrándonos y la cosa no mejoraba, paramos donde el Tom Tom decía que estábamos a tan sólo 800 metros del centro, y vaya, vaya, aquí hicimos una breve sosta para tomar un tentempié en una plaza feísima, de jardines descuidadísimos, papeleras rotas, llena de colillas y otras diversas porquerías. Volvimos lo antes que pudimos al coche para aparcar en otros giardini que, según indicaciones del Tom Tom, se encontraba a tan sólo 300 metros del centro y ¡válgame cómo estaban una vez más los jardines!, en este caso, si cabe, aún más denunciable teniendo en cuenta su situación y que, además, contaban entre su descuidado grupo escultórico con una estatua de Garibaldi, conjunto escultórico este que podría ser bello si de vez en cuando la municipalidad se acordara de que existen.
En definitiva, que, como podéis leer, nuestra impresión de Pavia fue malísima, espero que otras personas que la visiten puedan encontrar lo que nosotros no encontramos, si es que tiene algo por mostrar digno de mencionar.
El sábado lo terminamos recorriendo, una vez más, las hermosas calles de la Città Alta bergamasca. Llegamos a Via Pignolo, aparcamos el coche, dejamos en el apartamento las vituallas y demás artículos que habíamos ido adquiriendo a lo largo del día, y nos fuimos a pasear, esta vez de noche, por la hermosa Bérgamo; gelati, pizzas, y el deleite de tener la oportunidad de gozar el ambiente que la noche del sábado inundaba la vecchia Bérgamo.

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo XIII


Sábado 16 de agosto

Cremona, Pavia, Bergamo.


Nuestro primer destino para este día fue Cremona, sobre la cual habíamos estado leyendo la noche anterior algunas cosas interesantes. Cremona dista de Bérgamo unos 99 kms. La città di Cremona es otra de esas ciudades que no suelen aparecer en las guías de turismo, pero que cuando llegáis a ella, como a nosotros nos pasó, sorprende muy gratamente. Cremona es sobre todo famosa por ser cuna de la famiglia Stradivari, los artesanos del violín que durante dos generaciones fabricaron más de 2.000 violines. En torno a este instrumento y su fabricación il Comune di Cremona propone varias rutas turísticas.
En nuestro caso, nada más llegar, lo que más nos llamó la atención fueron las bicicletas, gozoso vehículo que lo encuentras por doquiera que vayas de esta apacible città, conducido por gente de muy diversas edades. El recorrido que os aconsejo es que vayáis en busca del Corso Manzoni hasta desembocar en la Via Solferino, el paseo por ambas vías es delicioso, más si cabe al ver lo relajada que la población se mueve por su ciudad, sí, porque aquí lo que vais a encontrar es población autóctona, a los turistas apenas si se les ve. De allí a un paso la Piazza del Comune y la Catedrale di Santa Maria Assunta, la cual merece una parada más larga y sosegada, tanto el interior de la misma como el exterior, y no me estoy refiriendo sólo al sacro edificio. La Catedral es otra impresionante y bella muestra del arte lombardo, sí, exactamente, me veo obligado a decir arte lombardo de forma general porque el edificio engloba tres importantes edades del arte universal; comenzó a construirse en arte románico, para seguir edificándose en gótico y terminar con el renacimiento lombardo, fachada cubierta de mármol, columnas del atrio apoyadas sobre dos leones y a su lado el campanario o Torre del Torazzo, la más grande de Italia con 112 metros de altura. El interior de la Catedrale es también una bellísima mezcla de estilos que en ningún caso desentonan.
Y en el exterior tampoco podéis dejar pasar de lado il Palazzo Munizipale, bellísimo edificio del siglo XIII reformado al estilo renacentista, el cual habitualmente suele dar cobijo a distintas muestras de arte, también merecen una detenida contemplación el resto de edificios que circundan la Piazza y, sobre todo, su mercado, los puestos de pescado frito, que nos sorprendieron muchísimo porque, como pasa con tantas otras cosas, piensas que este tipo de cosas son invención nuestra y sólo existen en nuestro lugar de residencia, pues no, y los viajes sirven también, y sobretodo, para eso, para hacerte ver que en otros muchos lugares también se encuentran cosas tan interesantes como en el lugar que vives. Contemplar y vivir este mercado es toda una delicia para los sentidos; nuestra sorpresa comenzó con los grandes puntos de venta móviles de pescado frito y pollos asados, para seguir con los puestos de venta de quesos, verduras, frutas… En uno de ellos nos surtimos de varios tipos de quesos, de los que dimos buena cuenta unas horas después. Tras el disfrute gustativo y olfativo de la Piazza del Comune tomamos por la Via Giovanni Baldesio hasta llegar a la Piazza Antonio Stradivari, otra deliciosa plaza cremonense. En la esquina de esta plaza con la Via Giuseppe Verdi entramos en una cafetería de ambiente familiar para tomarnos un café Lungo y un bichiere di latte para nuestro hijo, en la televisione la selección italiana jugando un partido, no sé con qué otra selección, en las olimpiadas de Pekín y, a nuestro alrededor, en las otras mesas y en la barra la gente charlando distendidamente y nosotros, que tampoco desentonábamos, formando parte de esa relajada situación.
En la Piazza Antonio Stradivari también se encuentra otro mercato, más valdría decir que tutta Cremona il sabato per la mattina era un delicioso mercato a lo largo de las calles del centro de la città. En concreto entre los tenderetes de esta plaza dedicada al más famoso fabricante de violines del mundo, la mia moglie se compró una bonita mochila la cual, según las indicaciones de la mercadera, tenía el color más apropiado para la estación que se acercaba, muy bien; bonita mochila, buen precio y de tono otoñal, migliore impossibile. La siguiente Piazza, pero tan vecina a la anterior que das tres pasos y ya estás, la Piazza della Pace, otra piazza otro mercato y a su lado unos bonitos jardines públicos, de los que no recuerdo su nombre, donde hicimos una parada para que nuestro hijo descansara y comiese algo, y ese algo fue el queso comprado varios metros más atrás, por cierto muy rico. Y de allí, disfrutando con las bellas y bonitas plazas que fuimos encontrando, con las casas de distintas épocas y estilos, en definitiva, gozando con esta plácida ciudad, hasta llegar a donde teníamos aparcado el coche.

viernes, 17 de octubre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo XII


Viernes 15 de agosto

Lago Maggiore e Milano.


Tocaba regresar por unas carreteras ahora nada seguras por la intensa lluvia y la escasa luminosidad natural, eso a pesar de ser tan sólo las cinco de la tarde. Con la debida precaución y deseos de llegar enlazamos con la autopista, para encontrarnos con la satisfacción, pocos kilómetros después, de que la lluvia cesara de caer, gracias a lo cual decidimos, muy acertadamente, detenernos en Milán.
En todas y cada una de las guías habidas y por haber te recomiendan que, a no ser que la necesidad obligue, no entres a Milano en coche. Pues bien, puede prometer y prometo que para nosotros la entrada y desplazamiento en coche por las avenidas y calles de Milán fue todo un placer. Tuvimos la fortuna, sin pretenderlo, de elegir la tarde del 15 de agosto como el momento para visitar la capital lombarda, con lo cual al ser festivo, y festivo de los muy respetados por estas tierras de la península itálica, la intensidad del tráfico era prácticamente nula. Como no nos bastó el cómodo desplazamiento por Milán, encontramos aparcamiento a escasos minutos andando del Duomo, en concreto en la Via Santa Maria Porta. ¡Avanti, cierre de puertas y a conocer Milán que lo teníamos al alcance de nuestras manos!

Qué puedo decir del Duomo que no hayáis leído, visto, escuchado o estudiado. Sin duda es una de esas sublimes maravillas del genio universal por las que te sientes orgulloso de pertenecer a la especie humana. En la bella Piazza del Duomo vimos por primera vez lo que hasta el momento sólo había sido visto a través de los informativos; la presencia de militares en la plaza y junto al Duomo, absolutamente equipados pero en actitud muy relajada los militares aguantaban con buen humor las risas, miradas y fotografías de los que iban pasando por delante de ellos. Más bien daba la impresión de que fueran una atracción turística añadida, en vez de profesionales obligados a permanecer allí para mayor seguridad de los visitantes. Fuera para lo uno o para lo otro o para ambas cosas a la vez, ciertamente desentonaban un poco esos señores entre tanto turista. También es verdad, todo hay que decirlo, que la sensación de inseguridad o recelo en distintas zonas de la plaza es bastante latente, hasta el punto de que estás deseando terminar de hacer la foto de rigor para acercarte lo más posible a dichos profesionales, esa sensación de malestar viene producida por los grupos de inmigrantes que pululan de aquí para allá sin saber muy para qué, porque a decir verdad, excepto dos o tres, los demás no están vendiendo ningún tipo de mercancía y, desde luego, tampoco están haciendo turismo. Yo, por si las moscas, doy aquí noticia de este hecho.

Y bien, tocaba acceder al monumental Duomo. La primera emoción que os pueda transmitir es la de quedarte pasmado, boquiabierto ante la marejada de arte que te arrolla, que te invade a cada paso que des, ya miras hacia arriba, ya mires hacia abajo. Sí, porque el suntuoso pavimento de esta inmensa Catedral no tiene nada que envidiar a lo que se nos ofrece arqueando el cuello, de las vidrieras mejor no hablar, porque ellas solas darían para un solo capítulo. Y por si todo esto no fuera poco, además cuando entramos nosotros estaban oficiando un sacramento especial con motivo de la festividad de la Ascensión y entre sermón y sermón el sonido arrebatador del órgano ¡qué pasada! Tras el baño de arte volvimos hacia la Piazza para secarnos un poco al sol del atardecer, contemplando los distintos conjuntos escultóricos que embellecen la portada de la Catedral milanesa. Y de allí, a dos pasos, la Galería Vittorio Emanuele II, la bellísima galería comercial diseñada en el siglo XIX por Giuseppe Mangoni, por ella se pasean, saturadas de perfume oriental, las mujeres de los magnates árabes, en su mayoría chicas muy jóvenes, presuntuosas, envueltas, de pies a cabeza, en sus cárceles de oro móviles, seguidas muy de cerca por fornidos guardaespaldas, mirando de aquí para allá muy seguras de sentirse dueñas del mundo. Pena da de verlas tan jóvenes, con el destino marcado absoluta y exclusivamente para satisfacer los deseos de un individuo que lo único que tiene en la vida son muchos petrodólares. En lo que a nosotros respecta, si en el Duomo gozamos del órgano, en la Galería Vittorio Emanuele fueron las teclas de un piano, tocado por una señora que ofrecía su arte a cambio de algunas monedas, verdaderamente exquisito escuchar esas dulces melodías rodeados de tanta belleza. Y como la boca se nos estaba quedando más bien seca de tanto quedarnos ensimismados, decidimos tomarnos un café en el MacCafé que se encuentra situado justo en el centro de la Galería. Os lo recomiendo, por más que sea de la multinacional que ya todos conocéis, os lo recomiendo si queréis tomaros un café y algo de bollería mientras contempláis la bellísima galería sentados delante de una de las grandes ventanas de dicha cafetería, además de la cartera no tendréis que abusar mucho, porque la verdad es que resulta poco creíble lo que pagas por el café y la bollería teniendo en cuenta el lugar donde te encuentras. De allí nos dirigimos hacia la Piazza della Scala que, como su nombre indica, es la plaza donde se encuentra el famosísimo Teatro della Scala de Milán, también en ella se da sita un bello monumento en honor de Leonardo da Vinci, que residiera algunos años por estas tierras. Ferragosto, la Ascenzione y casi las nueve de la noche, resultado; el Teatro della Scala sólo desde el exterior, otra vez será. De allí tomamos dirección hacia Via Dante, todas las calles adyacentes alla Scala están llenas de tiendas en las que se practica el sano ejercicio de mirar pero no tocar y, mucho menos, comprar. En sus grandes y provocadores escaparates encuentras precios de alucine; bolsos por más de 800 €, camisas más de 300€, puede que este último sea de las cantidades más bajas, en cuanto a euros se refiere, de allí para arriba hasta donde quieras llegar.
Via Dante es una amplia y bonita calle llena de restaurantes, gelaterias, librerías…, en una de ellas, la franquicia Librerie Reunite, fue donde entramos, ¡estaba abierta a las nueve y media de la noche!. Librerie Reunite es el paraíso de los amantes de los libros, como nosotros, la misma tiene una oferta muy diversa y amplia sobre muy diferentes temáticas y, además, a precios inmejorables. De allí salimos con varios kilos más de peso, en concepto de varios libros adquiridos, entre ellos un magnífico libro sobre la Cucina Italiana, para dirigirnos a continuación hacia la Piazza Castello que, como su nombre indica se encuentra justo enfrente del imponente edificio de los Sfozesco, que hubo de conformarse viéndolo desde fuera. Tocaba regresar, de vuelta por la acera contraria de Via Dante en busca de la Via Santa Maria Porta para acabar nuestro delicioso y artístico paseo por Milano, la capital de La Lombardía.

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo XI


Viernes 15 de agosto

Lago Maggiore e Milano.


Pues bien, llegamos a Stresa. Como os decía la meteorología esa mattina era muy favorable; buena temperatura y un hermoso cielo de intensos azules y blancos. Stresa es una bonita localidad balneario, pero se encuentra masificada de turismo. Si bien todo pintaba muy bien, poco después de llegar las cosas cambiaron bastante. El estado de ánimo de nuestro hijo fue empeorándose por momentos y tuvimos que ponernos bastante mal con él. La meteorología también fue empeorando, si bien a un ritmo algo más lento y asimilable que el malestar con nuestro hijo. Dimos un paseo por el casco viejo de la localidad, con calles llenas de encanto y gatos, sí gatos. Allí incluso hay una asociación dedicada al cuidado de estos hermosos felinos. Calles llenas de encanto, gatos y mucha humedad, el ambiente era por momentos más húmedo, y con la frondosidad de la vegetación la sensación de humedad era mayor. Stresa posee unas plazas muy bellas, con balcones, terrazas y parterres llenos de plantas y flores de variados colores. Debo mencionar aquí la Piazza Edmondo Capucci y la Piazza Luigi Cadorna, bonita plaza que sirve de balcón al lago. Tras cruzar esta bella plaza se llega a la Stazione desde donde parten los batelli para desplazarse o hacer cruceros por el lago. Aquí tomamos el barco que nos llevó a conocer Bevano, la Isola Madre y la Isola Bella. Estos barcos están muy bien acondicionados y preparados, nada que ver con el batello bus de Venezia, además los precios no son excesivamente caros, teniendo en cuenta que puedes hacer uso de ellos durante varias horas y desplazarte de una a otra isla cuantas veces quieras en ese amplio período de tiempo.
Nuestra primera parada fue la Isola Madre, sin duda la más bella de las islas Borromeo. Entre sus calles disfrutamos de un agradable paseo hasta que la meteorología nos lo permitió, ya que poco después de llegar el tiempo fue cambiando de una forma sorprendente, comenzó a soplar un fuerte y fresco viento que llenó el cielo de nubes muy grises. El espectáculo de la naturaleza muy enfadada fue inolvidable. No me será fácil olvidar la oportunidad que la madre naturaleza me brindó aquel día de ver cómo en las montañas más al norte de donde nosotros nos encontrábamos se iban formando las nubes, todo lo que estudié de pequeño en el colegio se estaba haciendo ahora realidad, estaba viendo en vivo y en directo la formación de las nubes, estaba viendo como se cargaban de agua, y como el viento las desplazaba velozmente de un lugar a otro, también hacia donde estábamos nosotros, fue absolutamente espectacular. Así es que nos fuimos hacia el embarcadero para esperar al próximo barco, que llegó unos veinte minutos después. El barco nos llevó hacia Bevano, por el camino las nubes comenzaron a precipitar su líquido elemento, si bien por el momento con discreción. Bevano es otra de las bonitas localidades con las que cuenta el Lago Maggiore. Tal vez no tan atractiva, desde el punto de vista turístico, que Stresa o las Isole Borromee, pero sin lugar a dudas mucho más relajadas en cuanto al número de turistas se refiere, además a ello se añadió la lluvia para que nuestra visita a la población fuera breve y tranquila. Tendría que destacar de nuestra visita la Chiesa Maggiore de Bevano y la plaza porticada que la rodea, viniendo a formar un único conjunto arquitectónico. Si os digo la verdad me habría gustado alargar algo más la visita a Bevano, pero la lluvia y el viento eran cada vez más intensos, así es que embarcamos en el siguiente batello, pero esta vez para dirigirnos directamente hacia Stresa. La climatología era ya demasiado adversa y nos obligaba a cambiar radicalmente de planes; contemplar la fuerza de la naturaleza a través de las ventanas del batello-bus y una vez en Stresa correr lo más posible hacia el coche. Por suerte corriendo por las calles de Stresa nos encontramos con dos paraguas, que, tal vez, otro corredor, se dejó por el camino, gracias a ellos llegamos algo menos mojados a nuestro destino y con varias lágrimas en el rostro por la risa que nos provocó la situación.

viernes, 10 de octubre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo X


Viernes 15 de agosto

Lago Maggiore e Milano.


Stresa (Lago Maggiore)

De lago a lago y tiro porque me toca, pero esta vez para disfrutar de estas bellezas de la naturaleza a plena luz del día. Il venerdì 15 fue otro de los días elegidos para pegarnos la pechá de kilómetros. En concreto entre la bella Bérgamo y Stresa, en el Lago Maggiore, nos separaban alrededor de 140 kms. que en horas resultaron ser casi dos horas de recorrido, si bien resultaron cómodas y agradables escuchando las distintas emisoras de radio italianas que iban cambiando de dial según nos trasladábamos; Radio Birikina, Radio Zeta, Radio Cuore…, todas dedicadas sólo a música italiana que, a fin de cuentas, era lo que nosotros deseábamos escuchar, ahora estábamos en Italia, pues música italiana es lo que tocaba escuchar. Por otra parte, siempre encontramos por el camino, en todo momento por autostrada, los ya famosos AUTOGRILLS que nos refrescaban y nos alegraban la vista por el amplio surtido que los mismos ofrecen. El primer tramo fue la autostrada Venezia-Milano, para después seguir por la Milano-Turín, en total esa mañana cruzamos dos regiones; la Lombardía y el Piamonte. La mañana estaba muy bonita. Tengo que decir para que no se me olvide y también se tenga en cuenta para quien opte por la opción de alquilar un coche en la Bella Italia, creo que una de las mejores opciones, que nosotros por autopista nos encontramos con tráfico intenso, si bien fluido y ordenado, al menos por estas autostradas del norte, y además a cualquiera de las horas que estuvimos circulando por ellas; bastantes y en horarios muy diversos. Recuerdo la mañana que más madrugamos, la del día 17, cuán sorprendidos nos quedamos al ver cómo estaba la autopista a las 7:15 horas. Verdaderamente increíble. Quiero decir también, sobre todo para aquellos a los que les gusta exagerar demasiado sobre las cosas, situaciones y experiencias vividas cuando se sale de las fronteras de España que, contrariamente a lo que muchos opinan, las autopistas italianas no son caras, más aún teniendo en cuenta que estábamos en el norte, donde es más cara la vida, y teniendo en cuenta también la calidad que las mismas ofrecen en muchos aspectos. Queda dicho. Tampoco quiero dejar en el tintero, ahora que hablamos de cuestiones de cartera, que el coste de la vida por estas tierras lombardas tampoco es caro, no sufres desagradables atracos al bolsillo, perfectamente puedes hacer en cualquier momento una sosta para tomar un café, para disfrutar de un rico gelato, para comprar recuerdos, adquirir productos en un supermercato…, todo lo cual hace el viaje y la estancia en Italia aún más agradable y entrañable.
Bien, volvamos al relato del viernes 15 y de nuestra visita al Lago Maggiore que, curiosamente, no es el lago mayor de la península itálica, el lago mayor en extensión es el Lago di Garda. Sobre las doce y media llegamos a Stresa, una de las localidades más importantes del maravilloso Lago Maggiore. Poco antes de tomar el desvío hacia el Lago Maggiore son casi continuos los larguísimos túneles, la salida de cada uno de ellos es pletórica, con paisajes que te dejan boquiabiertos, y una vez que sales de la autostrada es el súmmum; carreteras que son una delicia transitarlas, envueltas todas ellas de frondosos bosques, de panorámicas sublimes, y cuando estás a punto de llegar a Stresa es el non plus ultra. Por el camino son numerosos los miradores, no quiero ni imaginar lo que aquí se liaría si no los hubiera, la naturaleza te pide a gritos que pares el motor, te bajes del coche, y con los ojos muy abiertos para recibir todo lo que ella te ofrece, te detengas a contemplar la portentosa belleza del paisaje, del lago y las montañas que lo rodean. Es una pasada, además el cielo de esa mattina estaba para grabarlo con doble contraseña en el disco duro de nuestra memoria, porque de verdad, sin temor a exagerar, lo de esa mattina era una pasada total ¡qué maravilla! Pues nada mis queridos amigos, lo dejo aquí por ahora pues me tengo que marchar a comprar algunas cosas, además he disfrutado tanto escribiendo todo esto, como si lo estuviera volviendo a vivir que quiero pararme aquí para saborearlo profundamente.


DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo IX


Jueves 14 de agosto. Desenzano del Garda


Y del Castelvecchio de Verona al coche, para seguir la ruta por la autostrada camino de Desenzano del Garda.Antes paramos en un AUTOGRILL, la empresa multinacional que gestiona y controla buena parte de las áreas de descanso de las autopistas del norte de Italia, desconozco cómo será en el resto del paese. Tras la breve sosta nos dirigimos hacia Desenzano, pero en nuestro camino se cruzó un centro comercial con buena pinta, y como estábamos necesitados de vituallas decidimos hacer otra parada. Entre una y otra sosta nos dieron más de las nueve, la noche se presentaba fresca, pues desde que llegamos al Castelvecchio en Verona no dejó no llover, y ese frescor nos dio energías para seguir descubriendo más lugares en nuestra ruta ¡nos esperaba Desenzano!. Aparcamos el coche en la Via Garibaldi, a pocos minutos del centro de la hermosa Villa del lago di Garda. Con este adjetivo ya habréis adivinado que si os acercáis a esta piccola città no os iréis defraudados. Desenzano es realmente bonita y encantadora. Muy cómoda para visitarla, descubrirla, pasear por sus calles, su paseo junto al lago. Además para mayor fortuna nuestra la temperatura era sumamente agradable, ¿quién puede pedir más? Desde Via Garibaldi nos encaminamos hacia Via Castello, a medio camino nos dio la bienvenida una coqueta piazza, situada junto al Castello, bellísimo recinto fortificado de los siglos XV y XVI, desde el cual, a buen seguro, de día se puede disfrutar de una vista espectacular del lago. Su plaza de armas se utiliza en verano como sugerente cine al aria libera. Los alrededores del Castello también son muy sugestivos y acogedores, tan acogedor como la bellísima piazza que se encuentra junto al puerto deportivo; la bellísima piazza porticada Caduti del lavoro, llena de plácidas terrazas para sentarse relajado a tomar una copa, un café … mientras se contempla el lago. Nuestra opción, debido a lo avanzado de la notte, fue seguir descubriendo la ciudad con una apacible passeggiata. Nos dirigimos al puerto, donde los cisnes y los patos embellecían aún más ese hermoso lugar, seguimos por el paseo junto al lago; Paseo Matteotti y después, rodeando las calles adyacentes, volvimos a la bella piazza para regresar por donde habíamos llegado. A pesar de la hora, aún se encontraban muchos comercios abiertos, muchas personas paseando tranquilamente, verdaderamente todo en un ambiente muy relajado. ¡Oh, qué gozada! Si bien Desenzano no se encontraba dentro de las rutas turísticas es un lugar sumamente encantador, tal vez por ello no haya perdido su encanto, pero si vais por el lago di Garda no os lo penséis mucho y visitadla, merece mucho la pena desplazarse hasta ella.

domingo, 5 de octubre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo VIII


Jueves 14 de agosto. La Città di Romeo y Giulietta.

Para quien no sepa donde se inspiró Shakespeare para escribir la archifamosa novela Romeo y Julieta les diré que vamos a comenzar a hablar de la bellísima Verona. Una más de las muchas hermosas ciudades para el inventario de este fascinante y a la vez caótico país.
Si os vais a acercar a esta ciudad en coche os recomiendo que aparquéis antes de llegar a las puertas de entrada a la ciudad vieja, la Porta Nuova, pues de lo contrario no os resultará tarea fácil ni cómoda aparcar en el mismo centro. En nuestro caso dejamos el coche en una de las calles paralelas al Corso Porta Nuova, con lo cual en pocos minutos a pie estábamos junto a la Arena, en el corazón de la ciudad vieja. Nuestra primera visita de camino al centro, una vez aparcado el coche, fue una Scuola infantile y primaria que nos llamó la atención desde fuera, la visita resultaba tentadora. Y no nos defraudó, la bienvenida nos la daban dos graciosas esculturas de niños labradas en mármol, tras ellas una puerta que daba acceso a un cuidado giardino, además nos sirvió para bromear con nuestro hijo diciéndole que para el próximo curso lo matricularíamos en esa Scuola, las cosas que dan los viajes. Y poco después, tras andar algunos metros por el Corso, la Porta Nuova, bellísima puerta de entrada a la antica città y tras ella la Arena, el monumento más visitado, después tal vez de la “casa” de Giulietta, de la ciudad de Verona.
El estado de conservación del Anfiteatro romano es magnífico, en nuestra visita al mismo pudimos ver cómo estaban en pleno ajetreo de montaje de escenario para el espectáculo que se ofrecía esa misma noche. Toca decir que asistir a un espectáculo en la Arena requiere de unos bolsillos más bien colmaditos de billetes, si bien supongo que la experiencia debe ser placentera e inolvidable, al menos ya está dicho, pues hay que decirlo todo. Nosotros nos “conformamos” ese día con disfrutar de la visita al anfiteatro, y os puedo asegurar que también es muy placentera y difícil de olvidar. Como os decía, el estado de conservación del anfiteatro veronés es alucinante, las galerías son monumentales, el graderío, los vomitorios, todo él es admirable, resulta increíble que con los medios de la época se construyeran edificios tan vigorosos e imperecederos.
Verona está repleta de bellísimas plazas. La primera, justo delante del anfiteatro, nada más cruzar la Porta Nuova, es la Piazza Bra. Tras la Arena nuestro recorrido nos llevó, tras calles animadísimas, por la Via Mazzini, hasta desembocar en la Piazza Erbe, tal vez una de las plazas más bonitas de la ciudad. El centro de la misma está ocupado por un mercado estable donde podréis comprar recuerdos a muy buenos precios. Aquí merece la pena pararse con detenimiento para contemplar los edificios que conforman esta bella piazza. Algunas de las fachadas de sus bonitas casas aún se encuentran cubiertas de frescos. Antes de llegar a ella, en la Via Pelliciai, hicimos la primera parada para reponer fuerzas, en esta calle se encuentran varios bares y fornos, algunos, por aquello del Ferragosto, estaban cerrados, pero en el que entramos nosotros, no recuerdo ahora mismo su nombre, si os puedo decir que está muy cerca de la Piazza, está bastante bien tanto en calidad como en precio.
Pues bien, tras disfrutar de la Piazza tomamos una calle pequeña, Via Costa, que nos llevó hasta otra hermosa plaza, la Piazza dei Signori. En ella se encuentra, entre otros notables edificios, la Torre dei Lamberti, la más alta de la ciudad. Al contrario de la Piazza Erbe, más popular y castiza, la Piazza dei Signori es más aristocrática. Es lógico que así sea pues en la Edad Media aquí se localizaba el centro administrativo de la ciudad. Tras ella se van sucediendo otras plazas no menos interesantes; Piazza Viviani, Piazza della Indipendenza. Pero antes de llegar a esta última, desde la Piazza Viviani nos dirigimos por la Via Nizza hacia la Via Capello, otra animada calle, llena de comercios y gente paseando de aquí para allá. Aquí se encuentra la famosísima casa de Julieta. Si bien nadie nos puede asegurar que en ella viviera realmente Julieta, la misma es centro de peregrinaje de miles de turistas, el callejón que da acceso a la casa tiene sus muros literalmente cubiertos de graffitis y papelitos pegados a la pared de mil maneras distintas y en los más diversos idiomas. La casa en sí es de bonita apariencia, una típica casa medieval con muy coquetos balcones y ventanas.
De Via Capello, volviendo por Via Nizza, llegamos hasta la Piazza della Indipendenza, si bien antes nos detuvimos para tomar un café y darle un descanso a nuestros pies. La Piazza della Indipendenza, aunque merece una visita, no os detendrá mucho tiempo, sí lo hará la Iglesia de San Anastasia, la iglesia gótica más grande y hermosa de la ciudad, adosada a ella se encuentra un hermoso conjunto monumental que bien parece la corona de una tarta de cumpleaños de un noble medieval. Andar por estas calles, hasta alcanzar la Piazza del Duomo, es un puro placer, todas ellas engalanadas de bellísimas casas y pórticos de corte medieval, construidas en su mayoría entre los siglos XIII y XIV. También por aquí se encuentran los comercios más atractivos que tuvimos ocasión de ver en Verona, como la Salumeria Albertini, en el Corso de San Anastasia.
Como el calor apretaba decidimos hacer una parada en el Duomo. Si bien no es de lo mejor que tiene Verona, arquitectónicamente hablando, dentro del mismo hacía un fresquito de lo más agradable, que fue recibido como agua de mayo. En ese preciso momento se estaba celebrando una misa, y entre el frescor del sacro recinto y la cantinela del oficiante, Morfeo vino a hacernos una breve visita, letargo que se vio interrumpido por el sonido del órgano y el cantar del oficiante. Pues nada, tocaba irse y seguir la ruta por Verona, que inmediatamente nos llevó hasta uno de los paisajes más sublimes de esta ciudad; el Ponte di Pietra. Desde aquí disfrutamos de una de las estampas más bellas de Verona, por otra parte el Ponte en sí es muy digno de ver. Verdaderamente la vista que nos brinda hace que te enamores de esta ciudad. Es la foto que podéis ver en la bienvenida al blog. Entristece pensar que durante la Segunda Guerra Mundial este puente fuera minado al producirse la derrota alemana. Por fortuna, tras la hecatombe bélica, fue reconstruido con los materiales originales. El Puente es de origen romano y desde el centro del mismo se disfruta de la fuerza que lleva el agua tras cruzar los meandros del río Adige.
Cruzamos el Ponte Pietra para llegar al Lungadige San Giorgio. Verdaderamente es muy hermoso el paseo por la ribera del Adige, por ella estuvimos paseando siguiendo el sendero que se encuentra más cerca del río, para después subir hacia el Paseo que se encuentra a medio camino entre el Ponte Pietra y el Ponte Garibaldi. Además a esa hora de la tarde la temperatura era ya muy agradable, con lo cual la passeggiata fue deliciosa. Atravesamos el Ponte Garibaldi para adentrarnos una vez más por las callejuelas del centro histórico, Via Garibaldi, Via Rosa, hasta desembocar nuevamente en la Piazza Erbe. En la fuente que corona el centro de la hermosa Piazza, llenamos nuestra botellas con la fresca agua que brota de sus surtidores, y ya descansados y refrescados nos encauzamos nuestros pasos hacia el Corso Porta Borsari para seguir disfrutando de esta hermosa ciudad. Para los amantes de las curiosidades, les diré que en una de las calles confluentes de la Via Mazzini se encuentra una bonita Gelateria cuyos dueños son argentinos. Toda la heladería viene a ser un nostálgico homenaje a su tierra patria y, cuando menos, merece una visita para ver cuántos recuerdos pueden caber en unos pocos metros cuadrados. La división entre el Corso Porta Borsari y el Corso Cavour la marca la Porta del mismo nombre, de bellísima apariencia, fue construida en el siglo I antes de nuestra era, y en tiempos de los romanos constituía la entrada principal de la ciudad. Poco antes de traspasar esta bella construcción que ha sabido resistir al paso del tiempo, nos tomamos unos ricos helados en una pequeña gelateria sita a pocos metros de la Porta. De aquí al Castelvecchio ya sólo quedaba caminar el Corso Cavour. La lluvia vino a recibirnos en el paso de peatones que conduce al Castelvecchio, pero ella no iba a imposibilitarnos visitar el último lugar de notable interés de Verona. El Castelvecchio es una imponente construcción civil de la Edad Media veronesa. Construido en ladrillo, alberga un gran patio, antiguamente utilizado como plaza de armas, y un bonito palacio señorial. Pasado el Castelvecchio, pero como si formara parte de él, se encuentra el no menos imponente y a la vez pintoresco, Ponte Scaligero. De muy similar estructura que el Castillo, cuenta con tres arcos y altas torres almenadas. Al igual que el Ponte Pietra, también fue bombardeado por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y tras su destrucción reconstruido con los materiales originales que fueron recuperados en el río.

miércoles, 1 de octubre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo VII. La Serenissima II parte.


Una vez dicho esto es hora ya de que me dedique al relato propiamente dicho de nuestro paseo por la mágica Venezia. A dejar aquí “impreso” esos recuerdos de nuestra estancia, para que de alguna manera queden en la “retina” de este mundo virtual llamada Internet, al menos eso espero. Tendría que empezar diciendo que nuestro paseo de un día por la Serenissima estuvo muy, pero que muy aprovechado. Puedo decir aquí, sin pecar de exagerado ni fanfarrón, que conocimos sus lugares más notables, y no caminando a ritmo japonés, nada de eso, nos parábamos para recrearnos con detenimiento y gozo en los muchísimos rincones que, cual hermosas postales, tiene questa città. No hace falta que os diga, ya lo habréis notado, que me encanta la lengua italiana. Entramos en varios comercios con artículos expuestos y a la venta que eran para caerse la babita. De algunos nos despedimos con algún que otro bonito recuerdo, para qué negarlo, de otros no tocaba más que partir con los dientes largos, lo que es la vida. Pero tanto de unos como de otros con muy buen sabor de boca, no pensamos mucho la compra del árbol genealógico, así como la máscara de carnaval, además a muy buen precio. No recuerdo ahora mismo los nombres de ambos comercios, de lo que sí estoy seguro es de que ambos se encuentran muy cerca del Ponte di Rialto, sin salirse del camino que nos van indicando la señalización de las calles. Y después de todo esto llegamos a la Piazza San Marco, cómo estar en Venezia y no llegar hasta esta archifamosa Piazza, eso sería cometer un pecado mortal. A San Marco, como al parecer le viene sucediendo desde hace tropecientos años, no le falta algún que otro edificio lleno de andamiajes, a nosotros nos tocó encontrarnos parte de uno de los palazzi que bordean la Piazza, con lo cual podíamos sentirnos afortunados. En San Marco las fotos y grabaciones de rigor y de allí a buscar la fermata del Batello Bus, para tomar rumbo hacia la zona del Ghetto. Ojo con los batello bus, y no sólo porque sean caros, no lo son tanto, sino más bien debido a que si vais en verano debéis de tener muy en cuenta que allí se pasa un calor de muerte, sofocante, del que empiezas a sudar y no paras, entre nuestros compañeros de viaje, y nosotros mismos, no había más que caras fatigosas. Ahora bien, el mismo inconveniente sirve a su vez de ventaja, porque el bochornoso y lento navegar del batello Bus te permite visionar y grabar hermosas postales de la Serenissima. En la fermata de Piazza San Marco tomamos la línea 1 de los batelli, que nos llevó desde San Marco hacia la zona de los ghettos, el nuevo y el viejo, lo que nos dio la oportunidad de recorrer la mayor parte del Canale Grande. En el recorrido hace varias paradas, con lo cual podéis visitar distintas zonas de la ciudad y después volveros a subir. Digamos que viene a ser como los buses turísticos tan de moda ahora en cualquier ciudad. Donde nos bajamos nosotros, el sector de Cannaregio, o zona de los ghettos, se encuentra mucho más tranquila de turistas, lógicamente tampoco es tan atractiva, arquitectónicamente hablando que el centro de la ciudad, pero, eso sí, está cargada de historia, historia dramática, en muchos casos, y por ello también interesante de ver y conocer con detenimiento, para no olvidar lo que sucedió en nuestra Europa no hace demasiados años y no pocas veces a lo largo de los siglos. En esta zona se pueden visitar las mejores y más antiguas sinagogas de Italia; la Scuola Spagnola, la Levantina, entre otras, si bien las dos primeras son las más notables y añejas. También se pueden encontrar por aquí varios comercios relacionados con el Mundo y la Cultura judía, repostería, carnicería…
Llama la atención en Venezia, también en esto es distinta, que aquí a las calles no se las llama Via, Viale, Vicolo, etc, como en las demás ciudades italianas que hemos tenido la fortuna de conocer. Aquí la mayoría de las calles se llaman como suena; Calle. En particular hubo una entre todas ellas que nos llamó poderosamente la atención “La Calle de la Malvasía”. También hay otras llamadas “Fondamenta”, que si no me equivoco viene a equivaler a lo que en las demás ciudades se llama Lungo o paseo junto al río. Me gustaría investigar este tema para descubrir a qué se debe y cuál es su origen. Tal vez se deba al dialecto del Veneto, será cuestión de buscarlo. Asimismo por lo general a las plazas se las llama Campo. Y ya que estamos con el Campo, despedirme de mi recorrido por Venezia como allí lo hicimos; disfrutando de nuestros últimos minutos en la Serenissima descansando y merendando en el Campo de S. Geremia, para después tomar la Calle Río Terrà de la Listra di Spagna, pues sí, todo eso, en dirección hacia la Fondamenta di Santa Lucía, donde se encuentra la hermosa Chiesa degli Scalzi y el no menos hermoso Ponte degli Scalzi, todo ello muy cercano a la Stazione Ferroviaria Santa Lucia. No queríamos marcharnos todavía, Venezia embriaga y emborrachados como estábamos por tanta belleza no quedaba más remedio que sentarse a contemplar el Gran Canal, los batelli pasar, las gaviotas volar, las góndolas y su melodioso navegar, que sólo faltaba el divino Vivaldi para que todo aquello pareciera un sueño a punto de acabar. Pero no queríamos que acabara, NO, todavía NO, POR FAVOR. Nos resistíamos, el cielo era tan hermoso, el Gran Canal reflejando las agraciadas nubes, la temperatura ideal, ¿cómo dejar ir tanta belleza? ¿Cómo no empaparse de tanta hermosura? Por ello hicimos el camino de regreso lo más largo posible; cruzamos el Ponte degli Scalzi hacia la otra Fondamenta, donde se encuentra il Campo di San Simeone Profeta, desde allí hasta Piazzale Roma quedaban muy pocos metros, pero los hicimos con la mayor mesura posible. Ciao Venezia, un beso te lanzamos al viento antes de marcharnos y otro beso te mando desde aquí bellísima y decadente Serenissima.

domingo, 28 de septiembre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA



Capítulo VI


Miércoles 13 de agosto de 2008. La Serenissima.

Este día lo dedicamos para acercarnos a conocer, como el título indica, alla Serenissima, Venezia. Desde Bérgamo, por autostrada, en poco más de dos horas se llega a Mestre, el lugar más idóneo para llegar en coche a Venezia. Mestre es la localidad perteneciente al Comune de Venezia situada en tierra firme, unida a la isla de Venezia por un istmo por el que circulan coches, autobuses y trenes. Es interesante señalar que existe un proyecto para separar Mestre de Venezia, creando dos ayuntamientos distintos, más en los cuatro referéndums populares celebrados en los años 1979, 1989, 1994 y 2003, los ciudadanos se han expresado en contra de la separación.
Siguiendo las recomendaciones de la guía que llevábamos sobre el norte de Italia, dejamos el coche en el Viale San Marco. La Viale San Marco es la columna vertebral de una agradable zona residencial a las afueras de la localidad, que cuenta con los más esenciales comercios, carriles bicis, zonas de paseo y recreo, así como con varias paradas del bus interurbano que en pocos minutos te llevará a la Piazzale Roma, la gran plaza de Venezia de donde parten y llegan todas las líneas de autobuses. No quiero terminar este apartado, sin recordar y agradecer con todo nuestro más sincero cariño, a la persona que nos ayudó con la más honorable generosidad a dar los pasos necesarios para tomar el bus que nos llevó hasta la mencionada Piazzale de la Serenissima. Una persona, un hombre de los que el mundo debería estar lleno a rebosar. El cual nos acompañó durante muchos metros hasta la fermata donde debíamos tomar el bus, nos indicó la línea, horas de comienzo y fin de la misma y todos los detalles que nos podrían servir de ayuda para una mejor estancia y visita a la Serenissima, entre ellos nos indicó también el lugar más apto para aparcar el coche sin peligro de que nos echaran una multa por aparcamiento indebido o de otros percances indeseados. Desde aquí le dedicó este pequeño pero sentido homenaje. GRAZIE TANTE CARO AMICO!

Como os decía tomamos el bus y en poco más de 10 minutos estábamos ya en Venezia, más concretamente en la Piazzale Roma, plaza abarrotadísima de gentío y de autobuses despidiendo su pestilente humareda, todo lo cual crea un ambiente de áspero bochorno del que mejor escapar cuanto antes, como así hicimos, pero no para adentrarnos en la Città sino para dedicar más de media hora a mirar, remirar y comprar algunos recuerdos en uno de los numerosos puestos que rodean la susodicha Piazza. Todo hay que decirlo, a pesar del temor que provoca la idea de comprar recuerdos en esta ciudad, si se tiene buen ojo, no de turista sino de viajero, se pueden encontrar artículos muy bonitos, originales y a muy buen precio. Ya con las manos cargadas de bolsas comenzamos nuestro recorrido por Venezia, no sin antes recobrar fuerzas sentados en un banco de madera junto a uno de los primeros canales que se encuentran tras dejar atrás Piazzale Roma. ¿Qué puedo decir yo aquí sobre la Serenissima que no se haya dicho ya?, poco más puedo decir, pero al menos me queda el derecho y la oportunidad de expresar también mi opinión al haber sido uno más de los millones de visitantes que recibe esta ciudad. Creo que no se puede llegar a Venezia esperando encontrar una ciudad como otra cualquiera. Venezia es absolutamente distinta a la idea que podamos tener preconcebida de una ciudad. Para empezar en Venezia no hay coches, lo cual es muy de agradecer. Venezia es fotogénica la mires por donde la mires, si bien hay numerosos rincones que están decididamente abandonados, hasta el punto que no pocas veces molesta ese grado de dejadez. Desconchones monumentales, pintadas colosales, graffitis sumamente desafortunados, sin el más mínimo interés artístico, calles sucias, y sobre todo miles y miles de turistas por doquier, allá por donde mires, a veces hasta la extenuación, como así le sucedió a nuestro hijo en el mercado vicino al Ponte di Rialto, donde se unieron la masa ingente de turistas al sofocante calor. En el Ponte di Rialto deberían de poner una máquina para coger el turno, es broma, pues allí resulta tarea muy ardua acercarse a la hermosa balaustrada no ya para hacer una foto, sino al menos para poder disfrutar por unos minutos de la esplendida estampa sobre el Gran Canal. En todo caso, dejando a un lado todos estos inconvenientes y tremendo estado de abandono, a Venezia hay que mirarla con otros ojos, con los ojos respetuosos hacia su esplendida historia, hacia sus años, décadas, siglos de riqueza cultural y monumental, con los ojos llenos de admiración por ver que a pesar de la situación geográfica en la que se encuentra aún siga ahí, esperándonos para que le hagamos una foto o para que nos quedemos boquiabiertos viendo pasar una góndola bajo uno de sus hermosos puentes. Hay que mirarla con ojos de enamorado, con esos ojos que prefieren quedarse con lo hermoso del ser querido y dejar a un lado lo que de feo pueda tener. Si para ver y visitar la Serenissima no haces este esfuerzo mental y visual tal vez la abandones sumamente decepcionado, con lo cual habrías perdido la oportunidad de vivir una de las emociones más inolvidables de vuestra vida viajera.

sábado, 27 de septiembre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA


Capítulo V. Martes 12 de agosto

La Via Colleoni y la Via Gombito son las arterias principales de la Città Alta, en ellas encontréis los mejores y más acogedores restaurantes, forni, y los más variados comercios. Justo entre Via Colleoni y Via Gombito encontraréis, bueno mejor ella os encontrará a vosotros, la Torre del Gombito. La Torre del Gombito es la torre de piedra más alta de Bérgamo, con 52 mts. de altura, y el nombre de Gombito le viene del latín, y significa bifurcación, ya que se encuentra en el cruce de las calles principales de la Bérgamo romana; el cardo y el decumeno. La Torre data del siglo XII y fue levantada como sistema de defensa y desde el año 1500 pasó a ser utilizada para fines civiles.
Y detrás de la Piazza Vecchia, pasando por los soportales del Palazzo del Podestá llegaréis a otra de las joyas de la corona bergamasca; la hermosísima Piazza del Duomo, donde encontraréis la Catedral, la cual no pudimos visitar al encontrarse de reformas, la grácil y bellísima Capilla Colleoni, ordenada a levantar por el Capitán veneciano Amadeo Colleoni, para que en ella reposarán sus restos y los de su hija Medea. Y el Baptisterio, otra joya que lamentablemente sólo se puede visitar cuando se celebran bautismos.
Y de la Piazza del Duomo regreso por Via Donizzetti para volver a la Piazza del Mercato delle Scarpe, donde se encuentra la Stazione en el que se toma el funicular que nos lleva hacia la Città Bassa.

El funicular brinda en los primeros metros de recorrido unas panorámicas magníficas de la ciudad. Asimismo en la terminal de la città alta hay una bonita cafetería donde además del café os pondrán por dulce la bonita estampa de la ciudad baja. Una vez descendidos lo primero que te encuentras en la bonita avenida Antonio Locatelli, bordeada en su margen derecha de suntuosas mansiones y cuidados giardini. El camino por la Città Bassa también se hace sumamente agradable, siguiendo la avenida llegamos hasta la Porta Nuova, lugar de reunión y cruce de caminos para dirigirse hacia distintas de la ciudad y de los alrededores. De allí hacia la Via Venti de Settembre, calle comercial por excelencia. En uno de sus grandes comercios, UNIEURO, compramos varios artículos; un simpático libro de las regiones de Italia para los niños, un pack de 2 cds y un dvd del maestro Pavarotti y un triple cd de Claudio Baglioni.
Continuando por esta animada Via, tras dejar a la izquierda la Chiesa de San Alejandro, se llega hasta la Piazza Pontida, bonita plaza porticada. De regreso hacia la Porta Nouva, justo al final de la Via XX Settembre os encontraréis con la coqueta portada del Palazzo del Comune y sus balcones decorados con begonias y geranios, y frente al mismo la Piazza coronada por el conjunto monumental dedicado al primer rey de Italia, el rey de la unificación italiana; Vittorio Emanuele II. De aquí seguís el camino que os lleva sin pérdida posible hacia la Porta Nouva, pasando el Viale Roma os encontraréis en la inmensa Piazza Matteoti. En ella disfrutamos de la vista de tres puntos notables; el monumento a Gaetano Donizetti, el teatro que lleva su nombre, y la Chiesa y Convento de San Bartolomeo. Gaetano Donizetti fue un prolífico compositor nacido en Bérgamo el 29 de noviembre de 1797. Y para recordar su memoria su ciudad natal le dedicó el Teatro más hermoso de la misma, así como un bellísimo conjunto monumental. Lástima que al Teatro no pudimos entrar, pues sólo se encuentra abierto en temporada de conciertos, pero si tenéis oportunidad de entrar no os lo penséis dos veces, pues es una de las visitas más recomendadas en la ciudad baja. Tras deleitarnos con estas dos bellezas, entramos en la Chiesa-Convento de San Bartolomeo, perteneciente a la orden de los dominicos, donde descansamos nuestros fatigados pies. Tanto el exterior como el interior de San Bartolomeo requieren algo más que varios minutos para recrearos con sus bellos detalles.

Y ya con los pies descansados dedicamos otros varios minutos, demasiados, a buscar, comprar y hacer uso de una de las numerosas tarjetas telefónicas con las que te ves obligado a llamar en Italia. No digo yo que tal vez no tenga sus ventajas este sistema de llamadas, pero tampoco estaría de más que en buena parte de las cabinas “públicas” se pudiera también hacer uso de las monedas, que son muy apañadas, controlas el gasto y siempre llevas alguna que otra encima. En fin, cosas de los políticos…
Bien, tras la llamada tomamos la Via Casalino, hasta encontrarnos de frente con el edificio de la Posta, en la esquina con la Via Gabrielle Camozzi. Gabrielle Camozzi fue otro héroe de la guerra de independencia y reunificación de Italia, nacido asimismo en Bérgamo en el año 1823.
Dedicar unos minutos al edificio de La Posta merece la pena, cuyo estilo arquitectónico sigue los cánones de la etapa fascista, así como buena parte de los edificios de la Piazza de la Libertá.
Pasear por estas calles, de regreso hacia Via Pignolo, nos brindó también momentos muy agradables. Es la zona de los barrios antiguos de la ciudad baja, llena de iglesias y mansiones encantadoras, San Bernardino, Santo Spirito, edificadas entre los siglos XVI y XVIII. Es la zona conocida como el Sentierone, paseo de los bergamascos desde el siglo XVII, así como lugar de encuentro y de acontecimientos callejeros.

viernes, 26 de septiembre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA




Capítulo IV


Y en dirección contraria la Città Bassa, si seguís hacia abajo, una vez pasada la Fontana del Delfino, tomando la Via G. Verdi que se encuentra justo enfrente de una bonita iglesia barroca, la cual recomiendo visitar, en pocos minutos estaréis en el mismo centro de la ciudad baja. Con lo cual, como podéis ver, la situación de los apartamentos no puede ser mejor.

Martes 12 agosto de 2008

Nuestro segundo día por la Lombardía lo dedicamos para conocer con más detenimiento la ciudad que nos daba cobijo. Città que desde el primer momento nos causó muy buena impresión, y que según fueron pasando las horas no hizo más que confirmar nuestras mejores sospechas.

Bérgamo es una hermosísima ciudad, capital de la provincia del mismo nombre, con una añeja historia, de muchas civilizaciones y culturas que la enriquecieron y la embellecieron, y eso se nota a cada paso que das por ella. Una ciudad plácida y acogedora. De dimensiones muy humanas, sobria, monumental, ordenada y limpia. A medio camino entre Milano y Brescia, entre el Piamonte y el Veneto. Inmejorablemente emplazada, a poco más de 40 minutos de la capital regional y a poco más de dos horas de la Serenissima. ¿Quién puede pedir, quién puede dar más?

Lo mejor para comenzar la visita, si se sube por Via Pignolo, es entrar por la Porta de San Agostino. Por el camino os iréis encontrando con la hermosa estampa de la puerta renacentista y los baluartes defensivos de la ciudad, enmarcados por un paisaje muy hermoso. Tras pasar la Porta de San Agostino, a la derecha os encontráis con la Piazza e Giardini de San Agostino. Desde aquí podréis disfrutar más pausadamente de la hermosa estructura del recinto amurallado, de las preciosas vistas de la ciudad baja así como de las praderas, montes y bosques circundantes. El comienzo no podía ser mejor, además para mayor deleite de los sentidos la mattina nos recibía con un cielo encapotado que venía a realzar el verdor de la pradera y la arboleda y el olor de la hierba húmeda tras la llovizna de la aurora.

Tras dejar atrás el Parco de San Agostino nos encaminamos hacia la Vecchia città tomando la Via Porta Dipinta, en dirección hacia la Piazza del Mercato delle Scarpe. Por el camino recomiendo la visita a una pequeña y hermosa iglesia que no suele aparecer en las guías de turismo, de la cual no recuerdo ahora mismo su nombre, pero que tiene unos frescos del siglo IX, que necesitarían algo de más atención y cuidado por parte de las autoridades responsables.

En la coqueta Piazza del Mercato delle Scarpe, muy cerca de la Biblioteca Municipale se encuentra la pasticceria Cavour, tutta una delicia, por sus dolci, sus pizzas a taglio y otras ricas vituallas que en la misma se dispensan. Y además todo ello de elaborazione artigianale. Recordad; Pasticceria Cavour en Via Gombito, no os defraudará. Y al lado de ella la bonita Via alla Mura, que como su nombre indica os llevará hacia la Roca, los restos del Castello que se alza sobre la colina.

Con las pilas recargadas tomamos dirección Via Donizetti para dirigirnos hacia nuestro primer punto de interés; la Basílica Santa María Maggiore, esplendida joya del renacimiento lombardo. El paseo por estas calles es toda una gozada. Las paradas son continuas; para contemplar las portada de una hermosa casa, los detalles de una ventana, una placa conmemorativa, las panorámicas de la ciudad baja, hasta finalmente llegar a la Basílica, donde toca relajarse para deleitarse con paciencia y gozo de tan formidable despliegue de arte. Pienso que en las guías de turismo y arte de Italia esta basílica debería de ocupar un lugar más notable, pero en un país con tantas joyas arquitectónicas no es fácil.

Y después del atracón de arte no era mala hora para darse un homenaje con un rico gelato, como así hicimos en la Piazza Mascheroni, en concreto en la Gelateria Cherubino, donde te atienden muy amablemente unas simpáticas dependientas. Tras la sosta del gelato continuamos nuestra ruta bergamasca por la Via Colleoni en dirección hacia la Piazza Vecchia, hermosa como pocas, otra de las joyas de esta ciudad. Esta Piazza fue la elegida para reponer fuerzas con unas pizzas a taglio y de camino aprovechar para descansar y con el descanso gozar de la visión de esta joya. La Piazza se encuentra engalanada en el centro de la misma por una hermosa fontana de mármol, de estilo veneciano, regalo a la città de Alvise Contarini, que recuerda a veces a la fuente de los leones de la Alhambra. Toda ella es hermosa la mires por donde la mires; el Palazzo de la Ragione o Campanone, donde cada noche a las diez tocan las campanas para recordar el toque de queda. La Torre Cívica, el Domus Suardorum, toda ella es un placer para los sentidos. Os animo a que lavéis vuestras manos en la fontana, para disfrutar de la frialdad de su agua.

viernes, 19 de septiembre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA



Capítulo III

Y llegó el día, lunes 11 de agosto, para tomar el vuelo en la Terminal 4 de Barajas-Madrid que nos llevaría hasta el norte de Italia, en concreto hacia el aeropuerto Malpensa-Milán. Cargados como siempre de maletas y nervios nos dirigimos hacia el aparcamiento de la T4. Aunque los más expertos viajeros ya conocen bien lo que voy a decir, nunca está de más volver a repetir que siempre que podáis intentar dejar vuestro coche en el aparcamiento de larga estancia, es el que queda más lejos de la T4, con lo cual tendréis que coger primero el microbus gratuito del susodicho aparcamiento y después, en la terminal que os bajéis, volver a tomar otro micro para llegar a la 4. En esta ocasión nosotros no pudimos conseguir plaza en el aparca de larga estancia, agosto y todo completo. Con lo cual lo mejor es que reservéis con bastante tiempo de antelación.
Una vez dicho esto, y tras disfrutar de un vuelo muy cómodo y puntual, llegamos a Malpensa sobre las 18:30, recogimos el equipaje y nos fuimos hacia l’ufficio de Avis, con los cuales habíamos reservado un coche on-line. Sobre esto me gustaría hacer aquí otro breve inciso; la cantidad que finalmente firmaréis en persona en la oficina de Avis nada tendrá que ver con la visteis en la reserva on-line, pero absolutamente nada que ver. Incluso os puedo decir que la diferencia puede ser de más de 150€ o más. Eso sí, también os podéis arriesgar a no contratar el seguro contra daños y robos, pero prepararos si al coche le pasa algo; arañazos, rozaduras, bolladuras… os lo harán pagar bastante caro, con lo cual, si bien, ya os digo, la cifra a pagar será bastante más elevada que la contratada on-line, lo mejor es ir con paso firme y seguro y, valga la redundancia, contratar el citado seguro.
Bueno, y pasemos ya a lo que realmente importa, el comienzo de nuestra ruta y feliz estancia en el norte de Italia. Nuestros primeros “pasos” los dimos en la autopista Milano-Venezia, atestadita de coches, con cinco y hasta seis carriles para cada sentido en varios tramos de la autostrada, lo normal viene a ser tres o cuatro carriles para cada sentido, en autopistas muy bien cuidadas, de tráfico intenso, ya os digo, a cualquier hora del día y de la noche, pero ordenado, sin sobresaltos y con unas magníficas áreas de descanso, los AUTOGRILLS, y no es por hacer publicidad, es que son los que más abundan y además agradeces encontrártelos con tanta frecuencia y tan bien surtidos. En mi caso me sirvieron no pocas veces, cuando Morfeo se adueñaba de mí, para recargar pilas y seguir adelante rumbo a Bérgamo tras los muchos kilómetros recorridos un día sí y el otro también.
Bérgamo, hacia allá nos encaminábamos, con muchas ganas de llegar, conocer los apartamentos, dejar las maletas, lavarnos, descansar un poco y adelante, al coche otra vez en busca de un supermercado en el que surtirnos de las primeras vituallas. Os aviso que en la zona donde se encontraban nuestros apartamentos, la Via Pignolo, y teniendo en cuenta que estábamos a las puertas de Ferragosto, no había ningún supermercato, ni ningún otro comercio para surtirnos de las cosas más necesarias. Pero en coche, a escasos minutos en dirección oeste tomando la Via Masone y dentro de la Città Bassa, se llega a un supermercado, no recuerdo ahora mismo su nombre, en el que se encuentra todo lo necesario.
El barrio donde se encontraban nuestros apartamentos es un barrio añejo, el típico barrio viejo y lleno de encanto de las bellas ciudades del norte de Italia, de altas fincas, muros sólidos, ajados, en muchos casos. Muy bien situado, tanto que se encuentra, según se sube la calle, a escasos minutos de una de las puertas de entrada a la Cittá Alta, la Porta de San Agostino.

sábado, 13 de septiembre de 2008

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA. VERANO 2008

CAPÍTULO II

¿Qué os puedo decir de Madrid que ya la mayoría no sepáis? Creo que bien poco, además las opiniones sobre Madrid dan para todos los gustos, hay quienes les encanta y hay también quienes la detestan. Si queréis conocer mi opinión sin reparos os la diré, pero después que nadie se venga molestando, sobre todo respeto; para mí es un lugar altamente recomendable para visitar y gozar cuantas más veces mejor, porque creo que Madrid y sus atractivos dan para mucho y siempre encontraréis un buen motivo para volver y para disfrutar. De la visita de este año, además del delicioso paseo que nos dimos por los rincones más emblemáticos de nuestra bella capital, tendría que destacar dos momentos que resultaron especialmente satisfactorios y gratos; la exposición en el Centro Cultural La Caixa del inimitable Alphonse Mucha y el otro el descubrimiento del Cine Doré. El Cine Doré, sede la Filmoteca Nacional, es de esos lugares que merecen mucho la pena descubrir o volver a visitar cuando vas a Madrid. El Cine Doré te transporta a otro tiempo, otra época, otra manera muy entrañable de gozar el séptimo arte. El Cine Doré tiene el entrañable encanto de esos lugares que jamás deberíamos perder. Y ya para terminar mi opinión sobre Madrid, lo hago diciendo abiertamente que no sería de esos lugares en los que me gustaría vivir.

DE RUTA POR EL NORTE DE ITALIA. VERANO 2008



CAPÍTULO I

N
uestro
viaje hacia el norte de Italia comenzó el sábado 9 de agosto. El avión partía desde la Terminal 4 de Barajas-Madrid el lunes 11 a las 14:30 hrs., pero decidimos tomárnoslo con tranquilidad y tomar rumbo hacia los Madriles el sábado, con la idea de hospedarnos en un hotel de Alcalá de Henares y conocer esta ciudad. Poco antes de amanecer salimos de casa con nuestro coche, unos buenos amigos nos habían recomendado tomar la autovía de la plata, según ellos mucho más tránquila en cuanto a tráfico se refiere, además de contar con unos bellos paisajes. Siguiendo su consejo así hicimos y la verdad es que no les faltaba razón, ahora bien no os la recomiendo si la tenéis que tomar de noche y pegaros muchos kilómetros, por ejemplo nuestro caso; desde Madrid a Cádiz, pues os váis a encontrar muy pocas áreas de servicio, además mal señalizadas y, en la mayoría de los casos, bastante lejos de la salida de la autovía. Pues bien, una vez dicho esto, seguiremos con el relato del primer día de ruta. Poco después del mediodía llegamos al hotel NH de Alcalá de Henares, muy bien situado, a las afueras de la ciudad y justo al lado de un centro comercial muy bien surtido. Nos pegamos una siesta, para recuperar fuerzas tras las más de siete horas largas de carretera, y a la fresquita nos dirigimos hacia el centro de Alcalá.
La noche en Alcalá estaba muy agradable y hermosa. La temperatura era apacible, sin excesivo calor, con lo cual teníamos todo a nuestro favor para disfrutar de la bella Alcalá. Creo que no exagero al llamarla así, porque desde mi punto de vista Alcalá es una ciudad hermosa, plena de monumentos y rica historia que, además, supongo debe contar con una rica y animada vida cultural. Sobre todo su Calle Mayor, centro neurálgico de la ciudad y en el que se encuentran los rincones más renombrados de la Villa, así como los principales comercios, bares y restaurantes. Si os apetece tomar un helado medianamente aceptable, justo enfrente de la Plaza Cervantes, a la entrada de la Calle Mayor, encontraréis la heladería más visitada de Alcalá, Dall'Angese Venezia y para disfrutar con tranquilidad del gelato nada mejor que sentarsee a contemplar cómo viven las noches de verano los alcalaínos en uno de los bancos de la susodicha y coqueta Plaza Cervantes.